La ciencia del Maqui

En el caso del maqui , su elevado valor ORAC residiría en su alta concentración polifenólica. Si bien sus frutos contienen algunos alcaloides del tipo indólico y quinolínico (Céspedes el al. 1993), estudios realizados por Escribano-Builon et al. (2006), dan cuenta que su composición es particularmente rica en antocianinas (donde un 34% correspondería a delfinidina-3-sambubiosido-5-glucosido). Una descripción más detallada del perfil fitoquímico del maqui fue recientemente reportada por Céspedes et al. (2010a). Respecto al potencial bioactivo de esta fruta, estudios in vitro realizados tempranamente por Miranda-Rottmann et al. (2002), dan cuenta de la capacidad de los polifenoles del maqui (extractos) para proteger contra la oxidación de la LDL (lipoproteína de baja densidad) y contra el daño oxidativo a células del endotelio vascular, sugiriendo con ello un potencial anti-aterogénico de los polifenoles de este fruto.

Recientemente, Schreckinger et al. (2010) presentaron evidencias in vitro que sugieren una actividad anti-inflamatoria e inhibitoria de la adipogénesis de los polifenoles del maqui. Por otra parte, los polifenoles del maqui podrían promover también una acción de interés sobre enzimas digestivas. En efecto, recientes estudios in vitro realizados por Rubilar et al. (2011) dan cuenta de que extractos crudos de maqui serían capaces de inhibir la actividad de las enzimas alfa-glucosidasa y alfa-amilasa, responsables de la degradación de carbohidratos en glucosa. Tal actividad podría suponer un potencial de algunos polifenoles del maqui para “modular” la glicemia postprandial. Sin embargo, si bien la mayor parte de las actividades anteriormente descritas representan un claro potencial de aplicación para los polifenoles del maqui, queda aún por establecerse las implicancias reales que tendría cada una de dichas actividades sobre la salud humana.

Los estudios de laboratorio